Estoy molesta, muy molesta. La razón es sencilla, porque soy débil. No me explico como antes aguantaba hasta cuatro días sin comer. Creo que era –en parte- por la ayuda del blog de ColdPrince y de las princesas con las que platicaba sobre el estilo de vida que desde abril he decidido llevar. Todos los que se encuentran fuera del mágico y a la vez cruel mundo de ANA no podrían ni imaginarse como es. La sensación de orgullo cuando tú estomago está vacío, la sensación de culpa cuando comes de más. Es terrible y gratificarte a la vez. Me siento tan mal. Desde hace más de quince días he estado comiendo tanto; hasta apenas ayer que vomite un poco y hoy igual. No puedo deshacerme de todo, hay una sensación que no me deja, y no sé que es. No es asco, joder, quisiera que fuera eso. Estoy tan gorda, me doy asco a m misma, no sé cómo es que tengo amigos, seguramente me han de hablar por pura lastima. Y los de la escuela, a ellos les agradezco que no sean hipócritas. Erick, por ejemplo. Él me deja muy claro que doy asco y aunque me hace sentir mal, sé que tiene toda la razón. No entiendo porque ya no puedo dejar de comer, recuerdo que n era nada difícil. ¡Joder! Necesito internet, necesito entrar de nuevo a ese blog, donde chicas como yo me apoyan y van en busca de una misma meta, la perfección. Soy consciente de que tal palabra es demasiado, pero cada quien tiene sus ideologías, sus propias expectativas y lo que para mí es perfecto, quizá para alguien más no lo es. Lo bueno de las princesas es que respetamos las metas que quiere seguir cada una. Yo peso 82 –desde hace como tres semanas- y no creo que sea un delito un pecado querer llegar a pesar 45. Estaría más que perfecto. No lo podre lograr si sigo así, comenzando un buen día de ayuno y echándolo a perder con galletas o cualquier cosa que se me antoje. Detesto ser la típica mujer mexicana que dice: Mañana comienzo la dieta. Y jamás lo hace. He estado diciéndome a mi misma desde la otra semana que comenzare de nuevo con los ayunos y no puedo, me caga ser débil. En parte sé que me lo merezco, defraude a ANA por más de una semana, ahora ya son tres semanas desde que no he parad de comer, y ya estoy harta. Harta de verme gorda en el espejo, harta de que la ropa que me gusta no me quede, harta de no tener nadie que se interese en mi –novio- por mi peso. El mundo en el que vivo e superficial y nada puede cambiarlo. Quizá no pueda cambiar a todo un planeta lleno de ideologías y expectativas superficiales, pero si puedo cambiar yo, si puedo llegar a pesar 45 kilos en dos meses. Juro que no comeré, juro que hare ejercicio y juro que me mantendré hacia hasta sentir que me desmayo. Porque si hago eso ANA dejara de estar molesta conmigo e irá a todos lados cuidándome de tentaciones sobre comida, porque eso me hace daño, la comida es mala y debo evitarla. Quiero sentir mis huesos, quiero ser como esas actrices que tanto me gusta ver, quiero llegar a pesar 45 kilos y sé que puedo. No hay más que decir.

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